La Comunidad de Madrid protege dos pinturas de Maíno y Medoro como Bienes de Interés Cultural

La Comunidad de Madrid protege dos pinturas de Maíno y Medoro como Bienes de Interés Cultural

La Comunidad de Madrid ha otorgado esta semana la máxima protección legal a dos pinturas de gran valor histórico en la región. Se trata de las obras tituladas Visita a Santa Isabel, de Juan Bautista Maíno, y La flagelación de Cristo, del artista Angelino Medoro. El Consejo de Gobierno regional aprobó esta declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para asegurar su conservación y permanencia en el patrimonio madrileño.

Características de la obra de Juan Bautista Maíno

La pintura Visita a Santa Isabel fue realizada entre los años 1636 y 1637 por el maestro barroco Maíno. Esta pieza decoró originalmente el retablo del convento de San Jerónimo en la localidad de Espeja de San Marcelino, en Soria. Sin embargo, su relevancia actual la sitúa como un elemento clave dentro de la riqueza artística que custodia la Comunidad de Madrid.

La composición muestra a la Virgen María junto a Santa Isabel en un primer plano destacado. Al fondo de la imagen, el autor representó a las figuras de San José y Zacarías. Maíno destaca en esta obra por su capacidad para crear figuras monumentales envueltas en vestiduras de gran volumen. Igualmente, el uso de colores vivos y una iluminación contrastada definen su estilo naturalista y espiritual.

Este cuadro representa la única versión conservada sobre este tema religioso dentro de la producción total del artista. Por este motivo, su protección resulta fundamental para entender la trayectoria de un autor que tuvo su propia exposición monográfica en el Museo del Prado. El reconocimiento oficial refuerza el valor de esta obra única del barroco español.

El valor histórico de la pieza de Angelino Medoro

Por su parte, el cuadro La flagelación de Cristo constituye un testimonio excepcional del estilo de Angelino Medoro en el año 1586. La escena sitúa a Jesús en el centro, rodeado por tres hombres en actitud de castigo. El artista empleó un estilo manierista italiano, visible en el movimiento serpenteante y la calma del rostro de Cristo.

La importancia de esta obra reside en que es la única pieza firmada y fechada por Medoro antes de su viaje definitivo a América. Aunque la pintura ha pasado por colecciones privadas en ciudades como Sevilla o Málaga, ahora cuenta con la protección del Gobierno regional madrileño. Gracias a esta medida, la administración garantiza que la pieza reciba el mantenimiento adecuado si transita por la Comunidad de Madrid.

Implicaciones de la declaración como Bien de Interés Cultural

La calificación de BIC implica que estas obras pasan a formar parte oficialmente del legado artístico protegido por la administración regional. De esta manera, se establecen controles estrictos para evitar su deterioro o su salida no autorizada del territorio. Además, este reconocimiento pone en valor el trabajo de artistas que influyeron notablemente en la historia del arte español y europeo.

Esta decisión del Consejo de Gobierno asegura que ambas piezas se transmitan en perfectas condiciones a las futuras generaciones de ciudadanos. Asimismo, el registro como Bien de Interés Cultural permite que las obras figuren en los catálogos de protección más exigentes del país.

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