Jugar con fuego en el Teatro de la Zarzuela de Madrid: una revisión contemporánea
El Teatro de la Zarzuela, en el distrito Centro de Madrid, presentará la obra Jugar con fuego del 25 de marzo al 12 de abril de 2026. La directora Lara Diloy asumirá la dirección musical en varias funciones de esta producción de Marina Bollaín. Además, esta propuesta contemporánea traslada la acción original a un entorno inspirado en los palcos de un estadio de fútbol.
Una revisión contemporánea del clásico de Barbieri
La obra original cuenta con el libreto de Ventura de la Vega y se estrenó en el año 1851. Por este motivo, la directora de escena Marina Bollaín propone una metáfora visual innovadora para los espectadores madrileños. Esta versión desarrolla la trama entre gradas y palcos deportivos para simbolizar el actual poder económico y político.
En concreto, la historia sigue a Leonor, la duquesa de Medina, quien decide hacerse pasar por una camarera. Gracias a este disfraz, la protagonista intenta vivir un romance con un hidalgo de clase inferior llamado Félix. Sin embargo, esta decisión provoca múltiples equívocos que desafían todas las convenciones sociales de su entorno original.
Lara Diloy al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid
Lara Diloy regresa al coliseo madrileño tras su debut en el año 2022 con la obra Don Gil de Alcalá. Durante esta temporada, la directora asumirá la batuta específicamente los días 4, 5 y 8 de abril de 2026. También compartirá la dirección musical de toda la producción con el maestro Álvaro Albiach.
La interpretación musical recae sobre la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. De hecho, estas formaciones son colaboradoras habituales en el foso de este espacio histórico, situado en la Plazuela de Teresa Berganza. La trayectoria de Diloy destaca por su trabajo reciente en producciones líricas de gran formato como La Traviata.
Importancia histórica de Jugar con fuego
Esta zarzuela en tres actos supuso un hito fundamental para el género lírico español durante el siglo XIX. Por lo tanto, se considera la pieza que marcó el inicio de la denominada zarzuela grande. Finalmente, el éxito de esta obra permitió a Francisco Asenjo Barbieri consolidarse como uno de los creadores más influyentes de la cultura nacional.
