Centro de apoyo en Usera para jóvenes en riesgo de exclusión social en Madrid
El Ayuntamiento de Madrid ha potenciado su red de atención para jóvenes en riesgo de exclusión social en el distrito de Usera. A través del Programa de Apoyo Socioeducativo y Prelaboral de Adolescentes (ASPA), el consistorio ofrece una línea específica para prevenir que los jóvenes acaben viviendo en la calle. Este recurso municipal se ubica en la calle San Antonio de Padua, 37, y atiende a personas mayores de edad con permiso de trabajo.
Un espacio de apoyo integral en Usera
El nuevo centro de Usera se centra en jóvenes que no presentan adicciones graves pero atraviesan una situación de vulnerabilidad residencial. Por este motivo, el equipo profesional trabaja para ofrecer un acompañamiento que evite situaciones de sinhogarismo irreversibles. Durante el año 2025, esta línea de actuación específica atendió a 88 jóvenes en riesgo de perder su hogar.
“Es importante entender que es un programa de prevención de sinhogarismo, no de emergencia. Todo está interrelacionado.”
— Bernardo Sánchez, coordinador del programa
Además, el espacio físico ha sido diseñado para emular un entorno familiar y acogedor. El centro dispone de zonas diáfanas y carece de despachos convencionales para fomentar la confianza de los usuarios. Asimismo, los educadores sociales acompañan a los jóvenes en trámites administrativos, orientación laboral y formación en habilidades prácticas para la vida diaria.
El programa ASPA y su red de centros
El programa ASPA nació en el año 2004 para compensar déficits personales y sociales en adolescentes madrileños. En la actualidad, el servicio cuenta con siete sedes distribuidas por los diferentes distritos de la capital. Un equipo de 85 profesionales se encarga de gestionar este programa, que en 2025 atendió a cerca de 3.900 jóvenes en toda la ciudad.
“El acompañamiento es integral: cada paso se construye junto al joven, para que pueda desenvolverse de manera autónoma y con seguridad en sí mismo para sentirse menos frágiles.”
— Gael Gómez, educador del centro
Por otro lado, la intervención busca reforzar la autonomía personal y la inserción prelaboral. Los usuarios reciben apoyo en educación financiera, gestión de cuentas bancarias y búsqueda activa de empleo. De esta manera, el programa actúa como un puente hacia una vida independiente y estable.
Historias de autonomía y superación en Madrid
Muchos jóvenes han logrado estabilizar sus vidas gracias a la intervención de los profesionales de Usera. Mamadou, un joven de 24 años procedente de Senegal, logró alquilar una vivienda tras recibir apoyo formativo y administrativo. Del mismo modo, Cynthia pudo abandonar la Cañada Real tras encontrar empleo con la ayuda del programa, aunque sigue manteniendo el vínculo con el centro.
“Me operaron y me dejaron de acoger. Estaba en un centro, pero mi salida ya estaba a punto de terminar y no podía casi ni caminar. Me apoyaron en todo: papeles, formación, buscar trabajo… Son mi familia. Es algo que no les puedo pagar. Solo agradecer y prestarme a participar y ayudar como pueda. Antes no sabía qué iba a hacer con mi vida. Ahora tengo trabajo, mi casa… y sé que si pasa algo, puedo volver aquí.”
— Mamadou, usuario del programa
“A mí me desahuciaron y me fui a vivir con mi hermano a la Cañada Real. Intenté salir de esa situación y se me hizo imposible. A los dos meses encontré trabajo y salí de la Cañada. Me encanta venir. Pero esto también va de irte: cuando encuentre trabajo, vendré menos. Hay que dejar hueco a otros que lo necesiten.”
— Cynthia, usuaria del programa
En otros casos, como los de Lucas y Estela, el centro representa la única red de apoyo ante la falta de vínculos familiares. Lucas consiguió ahorrar para alquilar una habitación tras trabajar en el sector de la restauración. Por su parte, Estela recibe acompañamiento mientras espera una intervención médica que le permita reincorporarse al mercado laboral.
Un perfil en evolución y nuevos retos sociales
El perfil de los jóvenes atendidos ha cambiado en los últimos años según los responsables del servicio. En concreto, se ha detectado un aumento de mujeres jóvenes en riesgo que han sido víctimas de violencia. Por esta razón, la intervención temprana es fundamental para romper ciclos de vulnerabilidad antes de que los jóvenes entren en la red general de personas sin hogar.
“Estamos viendo un aumento de chicas en riesgo, y muchas han sufrido violencia. Muchos jóvenes prefieren quedarse en situaciones difíciles porque son conocidas. Dar el paso da miedo. Este recurso busca evitar que acaben en la red de personas sin hogar, que no es un entorno adecuado para gente tan joven porque necesitan un vínculo para tener motivación para seguir. Este es un punto de referencia. Un lugar al que acudir.”
— Ana Maya, jefa del Departamento de prevención del riesgo social en la infancia y adolescencia
Finalmente, el centro se consolida como un punto de referencia esencial en el sur de Madrid. El objetivo municipal es que estos jóvenes encuentren la motivación necesaria para construir un futuro autónomo. Gracias a este acompañamiento, el Ayuntamiento busca reducir las cifras de exclusión juvenil en la región.
Fotos del centro de Usera
Las imágenes siguientes muestran el entorno del centro y las actividades que se desarrollan allí.
