El papa León XIV recibe la Llave de Oro de Madrid en el Palacio de Cibeles
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entregó la Llave de Oro de la Villa al papa León XIV en el Palacio de Cibeles (Madrid). Este acto institucional coincide con la visita oficial del pontífice a la capital de España. Posteriormente, miles de personas asistieron a una misa especial y a la procesión del Corpus Christi en la plaza de Cibeles.
La máxima condecoración municipal
Esta condecoración representa la máxima distinción institucional que otorga el Ayuntamiento madrileño. Sin embargo, este reconocimiento se reserva en exclusiva para jefes de Estado extranjeros que visitan oficialmente la capital.
La pieza consiste en una obra de plata maciza bañada en oro. Además, su diseño emula las antiguas llaves de la muralla de la ciudad. El objeto incorpora los símbolos heráldicos del oso y el madroño, las columnas del escudo nacional y la silueta de la Puerta de Alcalá. De este modo, las cinco puertas abiertas de la figura simbolizan el libre acceso a la ciudad. Como precedente histórico, el Ayuntamiento ya entregó este galardón al papa Benedicto XVI en 2011.
El acto institucional en Cibeles
El Palacio de Cibeles funciona actualmente como la sede del Ayuntamiento de Madrid. Este edificio destaca en la plaza homónima por su arquitectura. Diseñado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, el recinto abrió sus puertas en 1919 como central de correos, telégrafos y teléfonos.
El inmueble neoplateresco se convirtió en sede del consistorio municipal tras una rehabilitación completa. Asimismo, el espacio alberga el centro cultural CentroCentro. En esta visita, el pontífice firmó el Libro de Honor del Ayuntamiento con un mensaje para los madrileños.
“que Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los auténticos valores humanos”
— Papa León XIV
Misa y procesión en el centro de Madrid
Después del encuentro institucional, la plaza de Cibeles albergó una multitudinaria misa dirigida por el pontífice. Posteriormente, comenzó la tradicional procesión del Corpus Christi, una de las celebraciones religiosas más antiguas de Madrid.
Para esta ocasión, el recorrido partió desde el altar instalado en la plaza de Cibeles. El cortejo avanzó por la calle de Alcalá hacia la Gran Vía y giró a la altura de la iglesia de San José. Por razones de seguridad, la comitiva limitó su participación a niños de primera comunión, laicos, consagrados, presbíteros, cardenales, arzobispos y obispos.
Durante el trayecto, los fieles acompañaron al pontífice y al Santísimo Sacramento junto a la histórica custodia municipal. El Ayuntamiento encargó esta valiosa pieza de plata al orfebre Francisco Álvarez en 1573.

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