La Comunidad de Madrid inicia el proceso para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural

La Comunidad de Madrid inicia el proceso para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural

La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para declarar la trashumancia como Bien de Interés Cultural en la categoría de Patrimonio Inmaterial, una protección que afectaría a esta práctica ganadera tradicional en Madrid. La medida busca preservar una actividad histórica que hoy afronta problemas de relevo generacional, falta de mano de obra y la dureza del oficio. El procedimiento ya aparece recogido en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid y abre ahora el periodo de información pública e informes previos a la resolución final.

Qué supone la declaración en Madrid

La apertura del expediente reconoce el valor cultural, social y económico de la trashumancia en la región. Además, pone el foco en una práctica que formó parte de la organización histórica del territorio madrileño.

Según el Gobierno regional, esta protección se plantea porque la continuidad del oficio está amenazada. Entre las causas figuran la escasez de profesionales y las condiciones exigentes del pastoreo itinerante.

La declaración como BIC no implica solo un reconocimiento simbólico. También sirve para reforzar medidas de salvaguarda, difusión, formación e investigación en torno a esta actividad y a las vías pecuarias vinculadas a ella.

El papel de las vías pecuarias en la región

Madrid ha tenido históricamente un papel de paso entre la Meseta Norte y los pastos del sur peninsular. Por eso, la trashumancia dejó una red de caminos ganaderos que todavía estructura parte del paisaje regional.

Entre esas rutas figuran las cañadas reales Segoviana, Leonesa Oriental, Soriana Oriental y Galiana. Estas vías pecuarias, reguladas por un edicto real de Alfonso X el Sabio en 1273, son caminos de uso tradicional para el ganado y tienen protección legal frente a la construcción.

La Comunidad de Madrid suma más de 4.100 kilómetros de estas rutas. En consecuencia, su conservación se vincula tanto al patrimonio cultural como al uso ganadero y ambiental del territorio.

Una práctica histórica que hoy pervive en recorridos más cortos

La trashumancia alcanzó su mayor desarrollo entre los siglos XVI y XVII, impulsada por el comercio de la lana. Sin embargo, su retroceso comenzó tras la desaparición de la Mesta y se agravó entre los siglos XIX y XX con la industrialización y el éxodo rural.

Aun así, la región mantiene formas más cortas de esta movilidad ganadera, como la trasterminancia, entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra Norte. En ese marco se incluyen desplazamientos de ganado ovino, caprino y vacuno por vías pecuarias madrileñas.

El texto del expediente destaca, además, que esta práctica contribuye a la transmisión de saberes tradicionales y a la identidad de las comunidades rurales. También señala la incorporación creciente de mujeres como pastoras y ganaderas.

Valor ambiental y relación con la prevención de incendios

El pastoreo trashumante también se presenta como una herramienta ligada al mantenimiento de ecosistemas. De hecho, el movimiento estacional del ganado favorece el desbroce natural del terreno y ayuda a reducir biomasa en el monte.

Por ello, la Comunidad de Madrid subraya su utilidad en la prevención de incendios forestales y en la conservación de paisajes abiertos. Ese enfoque ha reforzado en los últimos años la revalorización de la ganadería extensiva.

A este contexto se suma que la trashumancia ya fue reconocida por la UNESCO en 2023 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ese antecedente aporta un marco internacional a la protección ahora iniciada en la región.

Fiesta de la Trashumancia y próximas acciones de salvaguarda

Entre las iniciativas de difusión ya consolidadas figura la Fiesta de la Trashumancia, que se celebra cada octubre en Madrid. Durante esa jornada, más de un millar de ovejas y cabras recorren calles de la capital desde la Casa de Campo hasta la Plaza de Cibeles.

Esta cita se celebra desde 1994 y nació para visibilizar el valor de las cañadas y apoyar la Ley de Vías Pecuarias. Además, funciona como un recordatorio del vínculo histórico entre el campo y la ciudad.

De cara a su salvaguarda, la Comunidad de Madrid plantea programas de formación, investigación y conservación de las vías pecuarias, así como acciones de promoción de productos ligados a la ganadería extensiva. Asimismo, el texto enmarca esta decisión en un calendario más amplio, ya que 2026 ha sido declarado por la FAO Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.

Según la información difundida, Madrid acogerá también un encuentro internacional de expertos en ganadería extensiva. Sin embargo, el texto base no concreta todavía la fecha exacta de esa cita.

Deja un comentario